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domingo, 28 de diciembre de 2014

Seguimiento y revisiones del paciente

Después de los tratamientos, es el momento clave para retomar tu vida cotidiana. Aunque es un momento que estás deseando que llegue, no será fácil. Establece tú misma el ritmo que quieres seguir a medida que te sientas más fuerte y con ánimos.

¿Por qué debo de realizar revisiones? 


Las revisiones periódicas son necesarias para confirmar el estado del paciente, seguir y controlar los efectos secundarios del tratamiento, y para instaurar en caso necesario, un nuevo tratamiento lo más rápidamente posible, si reaparece la enfermedad.
Las revisiones v
 
an a ser parte de este proceso de vuelta a la normalidad. En la mayoría de los casos serán para confirmar que todo continúa bien.

¿Cada cuánto tiempo son las revisiones? 


El riesgo de reaparición de la enfermedad disminuye con el paso del tiempo.
Durante los dos o tres primeros años tras el diagnóstico es aconsejable realizar revisiones cada tres o cuatro meses.
Durante los años 4º y 5º, las revisiones pueden espaciarse algo más y se realizan cada seis meses.
A partir de 5º año, las revisiones se pueden hacer anualmente.

¿Qué pruebas me tengo que realizar? 

No existe un consenso claro sobre el intervalo de visitas y las exploraciones a realizar en cada una de ellas. Hoy día se considera que exploraciones como la gammagrafía ósea, TAC o ecografía abdominal no deben de realizarse de forma rutinaria, sino solamente cuando la presencia de síntomas o datos en la exploración física o analíticos lo aconsejen.
Durante los 2 - 3 primeros años
Se realiza una exploración clínica exhaustiva, análisis de sangre (con o sin marcadores tumorales) y radiografía de tórax. Una vez al año, se solicita mamografía de la mama sana y revisión ginecológica (fundamental si la paciente recibe tratamiento hormonal).
En el 4º y 5º año
Se realizan las mismas pruebas que en el caso anterior.
A partir del 5º año
Es aconsejable realizar un examen físico, analítica y mamografía.